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Un Fatadeudo es un humanoide nacido de un mortal y una fata. Estos niños nacidos de una unión tan poco común muy a menudo son incapaces de darse cuenta de su verdadera esencia al ser asediados constántemente por la Banalidad en un mundo que ignora su verdad desde su más tierna infancia, imponiendole sus costumbres, sus creencias, y suprimiendoles su creatividad, expresión e imaginación. Se requiere una voluntad férrea para ser libremente sí mismo y no tener miedo de su extrañeza para descubrir su verdadero potencial. Así es cuando se conoce a un Fatadeudo como realizado, y solo entonces adquiere la capacidad de percibir y canalizar la Magia Feérica, así como también la capacidad de ver y distinguir a otras fatas e ingresar a distintos planos ocultos a los sentidos comúnes de otro humanoide. Los fatadeudos tienen algo más de su orígen de lo que parece; tienen espíritus inquietos con cierto caracter peligroso y travieso. Tienden a emprender cualquier tarea con un entusiasmo contagioso, pero también a el interés si le lleva demasiado tiempo acabarla. También son muy propensos a tener episodios de mal humor, cuando su sangre les empuja a perderse en el bosque más cercano, pero el sentimiento pasa relativamente pronto y al día siguiente están como nuevos. Un fatadeudo nunca puede ser de alineamiento legal; sencillamente, no va con su alma de fata; y esa misma herencia los hará más propensos a un alineamiento Caótico Bueno. Las fatas tratan a estos niños como parientes, reconociendo instantáneamente el poder de la sangre que contienen.


Introducción

Las puertas a las tierras de las Hadas están cerradas. Muchas sociedades han comenzado a dar la espalda a la magia en favor de un nuevo sueño - Un sueño de un mundo estéril y banal sin misterios ni maravillas. Un mundo en el que todas las preguntas han sido respondidas y todos los enigmas del universo han sido resueltos. Y así, en la búsqueda de la Utopía, gran parte de los mortales han perdido una pequeña parte de sí mismos. Han olvidado cómo soñar.

Cuando los últimos pasos hacia el Ensueño fueron clausurados y las puertas se cerraron, aún quedaron unos pocos de La Buena Gente viviendo junto a los mortales. Los fatadeudos de estas uniones, abandonados, se vieron obligados a adoptar una nueva forma de vida para poder sobrevivir al duro poder de la negación colectiva de la humanidad de todas las cosas mágicas: Se convirtieron a sí mismos en mortales, refugiendo sus frágiles almas feéricas en carne mortal. Y así, estos seres continuaron soñando con un día en el que las personas volverían una vez más a lo místico. En los siglos que siguieron a la ruptura, las hadas han tutelado silenciosamente los sueños de los mortales, buscando una puerta de regreso hacia los días felices en que las hadas eran bienvenidas y podían caminar abiertamente entre los mortales.

Los Fatadeudos en el rol

Cuando interpretes a un Fatadeudo entenderás que los cuentos de hadas no son sólo para niños (nunca lo fueron), y que no siempre tienen finales felices. Descubrirás lo que es estar exiliado de tu tierra natal, perseguido por tu naturaleza e incapaz de expresar la belleza que brota de tu alma. Sabrás lo que es estar solo entre la multitud, ser consciente del poder de los sueños y ser capaz de usar el poder de la magia feérica. Y aprenderás que es estar indefenso en manos del destino e incapaz de detener el peso abrumador de la Banalidad que te roba tu memoria y todo lo que has descubierto. Entrarás al reino de los Sueños - Un lugar de maravillas inimaginables y terrores imposibles.

Vives una doble vida, alternando entre la realidad y la fantasía. Atrapado en medio del Ensueño y la Vigilia, no eres ni completamente feérico ni completamente mortal, pero has de preocuparte por cuidar de ambos aspectos. Encontrar un punto medio felíz entre el salvaje y loco mundo de las hadas y el mortífero y banal mundo de la mortalidad es esencial si quieres permanecer entero. Esta síntesis no es fácil en absoluto. Los asuntos mortales parecen efímeros y triviales cuando estás en mitad de la magnificencia eternamente joven del Concilio Blanco. Cuando luces los ropajes tejidos con la pura luz de luna y bebes los vinos destilados de las nieblas de las montañas. ¿Cómo puedes volver a la contaminación de la aburrida Ventormenta y la cerveza?

Y sin embargo, no tienes elección. Aunque tu yo feérico no tiene edad, y es eterno, tu cuerpo y mente mortales se desgastan y se vuelven menos resistentes a la Banalidad conforme avanzas en la vida. Antes o después, casi todos los Fatadeudos sucumben a una de estas dos condiciones igualmente aterradoras: La Banalidad, la perdida de su magia feérica; o la Confusión, la pérdida de su razón mortal. ¿Pero es inevitable este destino? ¿Puedes retener tu capacidad infantil para maravillarte mientras luchas contra la frígida Banalidad que busca obnubilar tu mente y robarte tu pasado? ¿Puedes cabalgar las corrientes de los Sueños sin ser arrastrado por la tormenta de la Confusión?

Estás solo en el plano de la realidad. Ningún mortal entenderá nunca la profundidad de tu alienación, extrañeza, y tu condición única. Aunque puedes intentar comunicar tu condición mediante el arte (Y muchos lo han intentado y fallado), solo aquellos con sangre feérica verán, comprenderán y apreciarán lo que eres. Un exiliado entre los exiliados. Perdido entre los perdidos. El extraño en toda multitud.

Orígenes y longevidad

La existencia de los Fatadeudos es desconocida para el conocimiento general de todas las razas mortales, a excepción de los elfos silvanos, quienes aún así tienen algunos problemas para comprenderlos. El resto de las razas suele verlos como personas extrañas que han perdido la razón, ignorandolos, marginandolos, e incluso persiguiendolos en el caso de la La Ortodoxia. Poseen una larga longevidad que supera con creces a la parte paterna, pudiendo llegar a los mil años, pero no son inmortales como sus madres fatas. Los nacimientos de Fatadeudos son extremadamente raros, y por lo general, muy distantes entre sí; podría pasar más de medio milenio del nacimiento de uno a otro en algún recóndito lugar de Azeroth.

Fatadeudos en Elfos

La sangre de algunos pocos elfos contiene la fuerza de su orígen como fatas, tocados por la magia en el momento de nacer. Sienten el pulso de la naturaleza con mucha más fuerza, y tienen un aspecto aún más etéreo. El nacimiento de un fatadeudo es una celebración para toda la comunidad, pues les recuerda sus lazos con los espíritus de la naturaleza. Causados por el despertar de la antigua sangre o engendrados por una fata, estos niños suelen crecer mimados por la comunidad, y se espera que se conviertan en sacerdotes, druidas o exploradores, por ser éstos los mejores puestos para convertirse en mediadores entre los elfos y sus aliados entre las criaturas de los bosques. Los fatadeudos no pueden esconder su orígen y lucen rasgos extraños como cabello y ojo de colores llamativos, o un leve aroma floral o silvestre. Tienen voces suaves y se mueven con una gracia sobrenatural que hasta los elfos encuentran fascinante. A los fatadeudos se les disuade de alejarse hacia lo desconocido, y se les trata casi como realeza desde que nacen. Irónicamente, esto hace más por alejarlos que si simplemente se les tratara como a miembros normales de la comunidad. La misma sangre de fata que los vuelve tan apreciados por sus i guales arde dentro de ellos, llenándolos de la necesidad de libertad y necesidad de experimentar todo lo que el mundo puede ofrecerles. Ansían las emociones y aprovechan cualquier oportunidad para escapar de la asfixiante atención que se les concede.

Fatadeudos en Humanos

En los pueblos humanos que están cerca de los bosques profundos La Ortodoxia se ha encargado de extender historias sobre cómo las peligrosas fatas tienen como deporte cambiar a sus "retorcidos" hijos por los sanos bebés humanos. A los Fatadeudos educados por padres humanos se los conocide como "niños cambiados". La Ortodoxia se encarga de que a estos niños en cuestión se les atribuya la guerra o tragedias de diferentes índoles para explicar la misteriosa desapareción de sus padres, ya que ellos nunca dejarían voluntariamente a su preciosa prole en manos de otras personas. Estos desgraciados niños crecen solos y diferentes, viendo cómo sus padres adoptivos envejecen y mueren antes que ellos alcancen la madurez desde el punto de vista feérico. Así, los niños cambiados se ven forzados a vivir como humanos, adoptando un estilo de vida poco adecuado para ellos para poder sobrevivir. La mayoría de estos fatadeudos abandonan su hogar cuando sus padres o mentores humanos mueren, y su principal objetivo es encontrar a su verdadera familia, y aprender cómo ser de verdad ellos mismos. Muchos se unen a cualquier expedición que los lleve cerca de las tierras salvajes, y si en la expedición hay algún elfo, probablemente se pegarán a él con admiración. Algunos niños cambiados encuentran una comunidad élfica y tratan de adaptarse, pero la mayoría de las veces no lo consiguen. Están marcados para siempre con la vitalidad de los humanos, y les inquieta la perspectiva "a largo plazo" de los elfos. A veces se vuelven locos, pues siguen viviendo y no envejecen al ritmo al que están acostumbrados a ver envejecer a la gente. Estos niños sienten que no pertenecen a ningún sitio y crearán vínculos rápidamente con los semielfos, que se encuentran en una situación similar, pero menos traumática. Viven angustiados por el recuerdo de su edicación humana, divididos entre lo que son y lo que aprendieron a ser. Sorprenden a los elfos por su "descortesía" Y su impaciencia, que los humanos ven como un comportamiento totalmente normal. Nunca deja de explorar su naturaleza, tratando de alcanzar un equilibrio y exasperará a cualquier elfo con su continua insistencia, aproximándose a todo con un apresuramiento demasiado humano. Sus valores y su moral están ligados a los de los humanos, dependiendo de lo amables o duros que fueran sus tutores. A medida que envejecen, los fatadeudos humanos tienden a aceptar que no son humanos y que nunca pueden esperar serlo, pero pueden elegir entre aprender a ser elfos, tratar de adaptarse a la sociedad humana, reencontrarse con sus antepasados feéricos, o tomar el camino intermedio y disfrutar de lo mejor de todo.

Fatadeudas en Drow

Todas las fatadeudas drow son mujeres, pues creen que el don de las fatas malignas no es adecuado para los varones, quienes son considerados intelectual y físicamente inferiores, incapaces de soportar el peso de lo que ellos ven como una maldición, por lo que los matan al momento de su nacimiento. Casi no hay niños cambiados drow, ya que normalmente se les mata en vez de adoptarlos; si encuentran a alguien, generalmente de otra raza, lo bastante bondadoso como para quedárselos, crecen rodeados de aún más prejuicios, desprecio u odio abierto.

Detalles

Fatadeuda

Fatadeuda humana.

La apariencia de un Fatadeudo a otro varía notablemente, sin embargo, existen ciertos patrones en común que los hacen identificables. Parte de su apariencia se encuentra ligada a la raza paterna; siendo los dos casos más comúnes humanos y elfos -Especialmente Silvanos- lo cual influencia a la morfología general correspondiente a la raza; cuerpo, rasgos, altura, etc. La parte materna, sin embargo, les brinda en mayor o menor medida cierta belleza exótica, no de orígen físico necesariamente, sino mágico, por la sangre feérica que les otorgan. Una de estas características más especiales, es la tonalidad que pueden adquirir los ojos, siendo el distintivo más reconocido los colores llamativos de su iris, que pueden llegar a ser rosados y violaceos entre otros, y junto a sus orejas puntiagudas que recuerdan a las de los elfos, se hacen fácilmente detectables para La Ortodoxia. En el caso de los elfos, estos colores también afectan al aura mágica que recubre sus ojos.

A pesar de ser criaturas altamente sociables, su larga longevidad a veces puede llevarlos a través de largos períodos de ausencia en los que se dedican a diambular por los bosques en los que, de alguna manera, experimentan un sentimiento de pertenencia. Es entonces cuando muchos se recrean de diversas formas; mediante simples juegos con los animales, protegiendo y sirviendo al bosque, y algo muy común que les otorga la soledad también es recaudar inspiración para sus historias y obras de arte. Aquellos que logran superar a la Banalidad con su voluntad, y consiguen encontrar sus raíces, se convierten generalmente en Clérigos de Titania, pero la vocación que muchas veces puede ir de la mano con la primera también puede ser de Guardabosques, Bardos y Artistas en general.

La Ortodoxia

Artículo Principal: La Ortodoxia

Los Fatadeudos son perseguidos por la Ortodoxia debido a dos motivos. El primero se debe a sus orígenes mágicos, al haber sido engendrados por fatas, lo cual los hace considerarse como almas impías y manchadas, viendose así como peligrosos. El segundo, es el espíritu libre y caótico que poseen todos los Fatadeudos, poniendo en cuestión todas las normas y dogmas establecidos, nadando en contra de las corrientes de la sociedad humana. La Inquisición se encarga de que aquellos Fatadeudos que no puedan ser atraídos hacia el camino del orden, la verdad y la civilización, sean purificados en las llamas.

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